Caminas sola, con miedo de cada uno de los pasos que das. Temerosa de encontrar la felicidad que otro te arrebató tiempo atrás.
Mientes al mundo y a ti mismo diciendo que has olvidado, que ya no importa y que es pasado. Pero si te importa, ¿verdad?, y mucho más de lo que crees...
Te molesta haber pasado de tener el papel principal a ser un simple figurante en ese cuento de hadas que se tornó a un cuento de terror, donde los príncipes azules se vuelven cadenas.
La indiferencia te consume, ver como pasan los días, las semanas, y nunca recibes esa llamada de quién esperas, de quién tu quieres, preguntandote como estás y como te va la vida. Te he visto consumirte esperando, con esa paciencia que te caracteriza, cuando desde dentro yo te gritaba que pararas... Nunca me haces caso.
La manipulación te importaba una mierda. Lo sabías, se que lo sabías porque te lo oía susurrar pero terminaba por no importarte. Ibas de un lado para otro, siguiendo sus señales que te llevaron a un callejón sin salida pero te daba igual, siempre te daba igual.
Sabías que errabas en cada uno de tus pasos, que no pasar página desde el primer momento ha sido el mayor error de tu vida...
Esa amistad de la que tanto hablabas, y que tanto defendías, ¿dónde está? No está porque no hay amistad y nunca la ha habido. Te reespaldabas en eso y lo sabes, pero ahora esa amistad que considerabas eterna te ha dado la espalda. Tú, que te considerabas intocable e imborrable... que ingenuo fuiste.
Pero ahora hay algo diferente en tí, veo una luz, un destello distinto. Noto como la oscuridad se vuelve clara tímidamente. Noto que tus ganas de brillar y vivir todo aquello a lo que renunciaste por no hacerme caso, está apareciendo otra vez.
Sé que nuestra relación siempre será de amor/odio. Tu eres muy sentimental y parece que buscas siempre el dolor, pero yo soy la racional, la que piensa dos veces antes de actuar y evalua cada situación. Por regla general, siempre me ganas en todas las batallas, así que opto por ponernos de acuerdo y afrontar todo lo nuevo juntos.
No te molestes por mis palabras Corazón, te quiero, aunque me hagas enfadar, pero por favor, a partir de ahora hazle caso a tu amiga Mente, que la que se pasa las noches en vela pensando en las decisiones que tú has tomado, soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario