jueves, 15 de noviembre de 2012

Manifiesto de una universitaria

Soy estudiante universitaria. La política de becas del Gobierno me excluye para poder obtener una y pagar mis estudios. La subida de tasas ha hecho que tenga que alargar mi estancia en la universidad al no poder coger el año completo y dejar atrás asignaturas. 


No encuentro trabajo ni veo posibilidades de obtenerlo a largo plazo. En el caso de que lo consiguiera en mi sector, el turístico, estaría sobre explotada, trabajando muchas horas por una porquería de sueldo. Si no lo consigo, tendré que dejar a mi familia, mis amigos y la tierra que me ha visto nacer para emigrar e ir allá dónde haya empleo y unas buenas condiciones laborables. 


Mi futuro es incierto, como el de muchos de mis compañeros.

Que el Gobierno no se queje cuando ya no hayan jóvenes que levanten el país, cuando los indices de natalidad disminuyan catastróficamente porque ya no hay jóvenes en el país y cuando el PIB no haga más que bajar porque ya no hay gente produciendo.

Ustedes son los que me van a mandar fuera, los que están motivando mi marcha.
Es una pena que un gran país con una gran historia vaya a convertirse en un fantasma de lo que era, y en una fantasía de lo que pudo haber sido. 



jueves, 21 de junio de 2012

Corazón y Mente

Caminas sola, con miedo de cada uno de los pasos que das. Temerosa de encontrar la felicidad que otro te arrebató tiempo atrás. 

Mientes al mundo y a ti mismo diciendo que has olvidado, que ya no importa y que es pasado. Pero si te importa, ¿verdad?, y mucho más de lo que crees... 

Te molesta haber pasado de tener el papel principal a ser un simple figurante en ese cuento de hadas que se tornó a un cuento de terror, donde los príncipes azules se vuelven cadenas. 

La indiferencia te consume, ver como pasan los días, las semanas, y nunca recibes esa llamada de quién esperas, de quién tu quieres, preguntandote como estás y como te va la vida. Te he visto consumirte esperando, con esa paciencia que te caracteriza, cuando desde dentro yo te gritaba que pararas... Nunca me haces caso. 

La manipulación te importaba una mierda. Lo sabías, se que lo sabías porque te lo oía susurrar pero terminaba por no importarte. Ibas de un lado para otro, siguiendo sus señales que te llevaron a un callejón sin salida pero te daba igual, siempre te daba igual.  

Sabías que errabas en cada uno de tus pasos, que no pasar página desde el primer momento ha sido el mayor error de tu vida... 

Esa amistad de la que tanto hablabas, y que tanto defendías, ¿dónde está? No está porque no hay amistad y nunca la ha habido. Te reespaldabas en eso y lo sabes, pero ahora esa amistad que considerabas eterna te ha dado la espalda. Tú, que te considerabas intocable e imborrable... que ingenuo fuiste. 

Pero ahora hay algo diferente en tí, veo una luz, un destello distinto. Noto como la oscuridad se vuelve clara tímidamente. Noto que tus ganas de brillar y vivir todo aquello a lo que renunciaste por no hacerme caso, está apareciendo otra vez. 

Sé que nuestra relación siempre será de amor/odio. Tu eres muy sentimental y parece que buscas siempre el dolor, pero yo soy la racional, la que piensa dos veces antes de actuar y evalua cada situación. Por regla general, siempre me ganas en todas las batallas, así que opto por ponernos de acuerdo y afrontar todo lo nuevo juntos. 

No te molestes por mis palabras Corazón, te quiero, aunque me hagas enfadar, pero por favor, a partir de ahora hazle caso a tu amiga Mente, que la que se pasa las noches en vela pensando en las decisiones que tú has tomado, soy yo. 

martes, 8 de mayo de 2012

Sobrevivir...

¿Puede una persona sobrevivir después de pasar de haberlo tenido todo a no tener nada? Muy difícilmente se sobrevive a esto, a este cambio tan brusco. Pre diseñas tu vida de una manera, enfocándola a un determinado camino y de repente un día todo desaparece. 
¿Cómo se puede seguir después de esto? ¿Cómo sigues adelante cuando todo lo que quieres, lo que más deseas en el mundo no lo vas a poder tener jamás? 
Observas día a día como la vida de las personas de tu alrededor avanzan, siguen un camino, pero tú continúas ahí, estancada. Congelada en el tiempo, esperando que suceda algo que te haga reaccionar y volver a la realidad. 

Odias todo aquello que en el pasado te parecía hermoso, y odias a todo aquel que formó parte de tu pasado. Cometes un error tras otro por no ser lo suficientemente valiente de afrontar la realidad. La realidad de que, en este juego llamado Vida, estás sola. Las reglas son sencillas: mirar por tu bienestar en todo momento y jamás dejar que te manipulen.  He roto ambas.

He dejado de lado mi bienestar, lo que sé que es bueno para mí, por luchar por algo que nunca va a suceder. He dejado que me manipules, con tus bellas palabras que han creado ilusiones en mi mente de lo que podría ser y jamás será. Y ¿por qué, siendo consciente en todo momento de lo que ocurría, he permitido esto? Porque me hacías creer que era lo correcto, lo normal. Te crees con el derecho de jugar con las personas como si de marionetas se tratasen, y sus sentimientos fueran los hilos que las mueven.

¿Has pensado en el daño que haces a las personas que "quieres" por no admitir la realidad? Alguien incapaz de desprenderse de su pasado cuando le espera un futuro aparentemente mejor delante es porque queda algo, en ese pasado, que lo atrapa. Poco a poco, lo que a mí me atrapaba se va desprendiendo, con cada ráfaga de viento... 

Pasar del amor al odio, es lo más sencillo y el camino más rápido pero pasar del amor a la indiferencia es otra historia. Tener la capacidad de aniquilar los sentimientos es algo mucho más cruel que odiar. Y esto es lo que terminarás recibiendo cuando juegas con los sentimientos de alguien que quieres, que llegará un día que te mire a la cara y no vea absolutamente nada.  Eras el "todo" y te perdí. Puedo sobrevivir a ti y sobrevivo porque no me mereces.

 

martes, 21 de febrero de 2012

Cuento de hadas

Hay personas que nunca llegan a conocer el amor. Que jamás experimentan lo que es amar tanto a alguien que hasta duele. Yo lo conocí... 
Lo viví como quizás nadie lo haya hecho antes, amé con todas mis fuerzas como posiblemente no puedo volver a hacerlo jamás. Amé tanto que siento que ese sentimiento se agotó, y ya no queda nada para nadie más. 
Lo dí todo y, ¿ para qué? Para ser abandonada de la forma más cruel y por las razones más superficiales del mundo. Amar fue mi perdición. Amar de esa manera tan irreal  fue sólo el camino que me condujo hasta el más profundo dolor. Entregarle mi corazón fue mi maldición... 
Después de experimentar lo que es querer a alguien por encima de cualquier cosa me ha hecho darme cuenta que, para lo único que me sirvió amar tanto es para terminar no creyendo en el amor. Después de vivir un auténtico cuento de hadas, la realidad me sacudió, enseñándome que no existen los finales felices. 
He llegado a arrepentirme de haber amado de esa forma, de haber experimentado el dolor cuando la persona más importante en el mundo para tí le dice "Te amo" a otra persona. Pero cuando recapacito pienso, ¿debería sentirme afortunada por haber sentido lo que es amar y, al menos, durante un tiempo, ser correspondida? ¿Lo que es sentir que darías tu vida por alguien y la darían por tí? Mi mente y  mi corazón se debaten la respuesta a estas preguntas desde hace tiempo sin llegar a ningún acuerdo. Pero lo que si tengo claro es que, amar ha sido mi mayor bendición y mi peor maldición.    


martes, 24 de enero de 2012

Manifiesto

Muchos recuerdos pasan por mi mente cuando pienso en lo que fuimos. Un binomio perfecto. Conectados por cada fibra de nuestro cuerpo y mente. Inseparables. Antes pensaba con frecuencia en lo que podíamos haber sido, y a veces incluso, en lo que ibamos a ser con total certeza. Pero ya no pienso en un nosotros.  Ahora pienso en mí, sólo en mí.

Porque ya no hay vuelta atrás. Ya no habrá nunca más un nosotros. Es renovarse o morir, y ya es mi momento de dejar de perecer. No hay razón alguna para que nuestras vidas vuelvan a conectarse, ya que, ni siquiera una misera amistad eres capaz de ofrecerme. Se terminó el jugar al placer del jugador con el juguete roto, destruyendo cada parte que este logra reparar por sí mismo.

Pienso en mí, cada segundo que pasa de mi vida. En lo que me convertí por complacerte y en lo que soy ahora que me he liberado. Y sin dudarlo prefiero el yo presente, el que ha ganado confianza y seguridad gracias a los golpes que me has dado. Porque con una sola mentira, pongo severamente en duda todo lo demás.

Tengo a tanta gente a mi alrededor que me quiere, a las cuales he ignorado durante tanto tiempo cuando lo único que hacían era aconsejarme lo mejor, justo lo que yo no quería aceptar. Ahora me doy cuenta de quien estuvo siempre ahí, velando por mí, por lo mejor para mí. Tu no estás entre ellos por lo que ¿de verdad me quieres o sólo soy un capricho? Cada día que pasa voy teniendo más claro esa respuesta.

Me suelo preguntar a menudo, ¿ha valido la pena tanto sufrimiento por unos cuántos recuerdos que ya casi no logro recordar?, ¿ha servido de algo las lágrimas y los gritos del pasado? En ocasiones siento que sólo ha sido tiempo perdido, tiempo que no lograré recuperar jamás, pero otras, analizo más en profundidad y llego a la misma conclusión: el quererte, amarte, vivir por tí y sufrir por tí me ha servido para darme cuenta que soy mejor que tú, que yo estoy por encima que todo esto. No haber pasado por este infierno no me habría hecho quien soy ahora, no habría podido pasar del amor a la indiferencia si no hubiera estado presente el dolor.

Ya no duele. Para haber dolor debe haber un corazón roto, y para haber un corazón roto debe haber amor. El amor se marchó con cada mentira. Este ha dado paso a la pura indiferencia. Pudiste tener un puesto especial, pero tus actos te han llevado a ser simplemente, una persona más.

Hoy, por fin, puedo decir adiós.