La suerte ha decidido que no es mi momento. Ha pasado de largo dejándome completamente sola y vacía. Ya casi no veo el sol entre las nubes...
Me destroza más día a día, me va matando lentamente y en silencio. Doy pasos en vano, ya que, cuanto más camino, más lejos me encuentro de lo que quiero. Sé cual es la solución: borrar, olvidar, hacer que desaparezca... pero me es imposible. La fuerza que me atrae es superior a cualquier otra conocida en el mundo.
Estaba hundida, hecha añicos y me sacaron a flote, conseguí ver la luz entre las sombras, pero volví a caer arrastrada por un alud de mentiras y falsedades. Y aquí me encuentro otra vez, oculta entre las sombras. Con mi pecho abierto de par en par esperando que su dueño venga a recojerlo, a recomponerlo como sólo él sabe hacerlo.
El problema es que sé que no aparecerá, que aunque lleve su nombre escrito y lata por él día tras día, pasará de largo sin echar la vista atrás, abandonándolo a su suerte mientras, sin que él lo sepa, poco a poco va dejando de latir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario