Otro año más se va. Un año bastante completo la verdad, decepcionante y maravilloso a la vez. Lleno de desilusiones y esperanza, lleno de amigos y de amores tormentosos. Un año más se va, para dar paso al 2012, el año del fin del mundo según dicen, pero para mí, el 2012 será mi año, lo convertiré en mi año.
Mis propósitos para el año nuevo son simples: ser feliz, dejar de preocuparme por aquellas personas que no me quieren en su vida y borrar de un plumazo los sentimientos no correspondidos. No hay nada de lo que esconderse, no hay nada que ocultar. Recibiré con los brazos abiertos y llenos de gozo todo lo bueno que llegue, y apartaré a la más profunda oscuridad aquello que no me aporte nada, creando así el equilibrio que necesito.
Con un año nuevo, viene una vida nueva. Experiencias nuevas, gente nueva, amores nuevos por supuesto. Pero lo que continúa siendo igual al anterior, son las ganas de vivir, de soñar, de felicidad. Ganas que año tras año, no desaparecen ni aumentan, porque es imposible aumentar las ganas que poseo de vivir, de soñar y de felicidad.
Al nuevo año solo le pido que me multiplique por 10 todo lo bueno de este año: mi maravillosa familia, mis espectaculares amigos (gracias Turismo por incrementar mi felicidad día a día) y los amores correspondidos. Yo, como recompensa al nuevo año, le prometo vivir cada uno de los días como si fuera el último, disfrutando cada momento sin dejar nada pasar, y sin preocuparme de nada que no sea yo y los que están conmigo día tras día.
Gracias a todos los que han hecho posible que el 2011 sea un año para recordar!
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