Todos poseemos un lugar al que queremos ir, que queremos visitar o quedarnos a vivir. El viaje de nuestros sueños, en el que nos imaginamos visitando cuando hablamos de ganarnos un pellizquito en la lotería. Ese lugar que queremos visitar antes de morir.
Para los más románticos puede ser París o Roma; para los cosmopolitas Nueva York o Tokio; Atenas o El Cairo para los amantes de la historia... Sí, también me gustaría visitar algunas de esas ciudades, pero ese lugar que me ha enamorado está en la otra punta del planeta, en el pacífico sur.
Nueva Zelanda, una antigua colonia británica, situada al sur de Australia. En los rankings de las ciudades con la mejor calidad de vida, aparecen constantemente las ciudades más importantes de Nueva Zelanda como Wellington (su capital) o Auckland.
Yo había oido hablar de Nueva Zelanda y sus increíbles paisajes, sus fiordos, sus playas de arena blanca, sus montañas nevadas y sus glaciares... un contraste que me llamó mucho la atención. No fue hasta que vi las localizaciones de la trilogía de El Señor de los Anillos que me cautivó por completo. Esos paisajes... me prometí que iría antes de morir.
Este es uno de mis sueños, uno de esos sueños que me quedan por lograr, aunque por desgracia para poder realizarlo tendré que esperar. Podría hacerlo incluso en unos meses quizás, ahorrar un poco de dinero e irme una semana y ver lo necesario, pero no es lo que quiero. Este viaje es con el que te pasarás ahorrando años para que cuando llegue el momento puedas recorrer por completo el país, guardar en el disco duro de tu memoría y en el de tu cámara fotográfica cada instante, cada gota de lluvia, cada hoja que caiga de un árbol y cada brisa que esos increíbles paisajes te ofrezcan.
Si posees un sueño, cualquiera que sea, lucha por él, haz que se haga realidad por encima de todas las cosas porque, como dicen, más vale arrepentirse de no haberlo logrado que de nunca haberlo intentado...


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